
La medicina fisiológica de regulación (FMR) representa la integración más reciente de la medicina convencional y la medicina homeopática. La FMR añade a la homeopatía clásica un nuevo concepto terapéutico, el de restaurar la fisiología con moléculas tales como las hormonas, neuropéptidos, interleucinas y factor de crecimiento en preparación homeopática, en la misma concentración fisiológica que en el medio biológico. El método incluye el último conocimiento acerca de la homeopatía, homotoxicología, el eje psico-neuroendocrino-
inmunológico (PNEI) y la nutrición. Por otro lado, se pueden considerar cuatro niveles de dolor: el nivel fisiológico, relacionado con la preservación de la vida; el nivel nociceptivo, en el que se presenta el dolor de origen inflamatorio. Aquí la COX-2 es estimulada especialmente
por la interleucina IL 1β, proinflamatoria, de modo que este tipo de dolor está modulado por los niveles de las interleucinas proinflamatorias vs. antiinflamatorias. El dolor neuropático es el resultado del daño, compresión o disfunción de los nervios periféricos o del Sistema
Nervioso Central (SNC), es un trastorno a nivel de los neurotransmisores del SNC. Las neuronas afectadas generan falsos mensajes que son interpretados en el cerebro como dolor. Por su parte, el mixto está vinculado con el dolor asociado al cáncer y están involucrados varios
factores simultáneamente.
La FMR ofrece un novedoso método que brinda excelentes resultados, con formulaciones inyectables en los puntos de acupuntura para el control del dolor relacionado con la inflamación (nociceptivo) así como el neuropático y el mixto. Ojalá que este sea el comienzo de
una nueva etapa para el control efectivo de uno de los más desagradables síntomas que experimenta el hombre: el dolor. En el desarrollo filogenético, la primera célula capaz de producir neurotransmisores, neuropéptidos y hormonas es el macrófago, además de las citocinas. Por otro lado, las neuronas son capaces de generar neurotransmisores, neuropéptidos, hormonas, citocinas y factores de crecimiento y expresan receptores para los mismos. Existe, pues, una clara integración anatómica y funcional de estos sistemas, que en realidad constituyen un macrosistema. La psico-neuro-endocrino-inmunología conforma un nuevo campo de investigación con desarrollo acelerado, que cada vez gana más interés entre grupos de investigación y médicos debido a que se ha ido descubriendo un número considerable de fenómenos moleculares que sirven de base para explicar múltiples estados fisiológicos y patológicos cuyos mecanismos eran desconocidos.1, 2 Entonces, es comprensible la concepción actual de que el SNC está relacionado con los neurotransmisores, neuropéptidos,
hormonas y obviamente citocinas, lo cual da lugar al eje psico-neuro-endocrinoinmunológico
(PNEI).
La FMR tiene un enfoque innovador y combina las experiencias esenciales de la
medicina homeopática y alopática, pues integra elementos como la acupuntura, mesoterapia
y la fisiología moderna, con lo que se obtiene un mejor efecto terapéutico. Por eso
puede mejorar el resultado de la acupuntura en el manejo del dolor cuando son utilizados
en combinación.
Por otro lado, el dolor y el sufrimiento son el anverso y el reverso de la misma moneda, es
una sensación desagradable que experimenta el hombre cuando presenta una lesión que
afecta a su organismo y al mismo tiempo es el reflejo de factores individuales, psicofisiológicos y medio ambientales. La duración del dolor es de gran importancia para evaluar sus
efectos psicofisiológicos. Así, el dolor agudo tiene aparición rápida y usualmente está
asociado con causas bien definidas. Pero si el dolor se mantiene más allá de la evolución
usual o esperada de una enfermedad aguda, o una vez transcurrido un periodo razonable
para que se haya curado una lesión, entonces el dolor se hace crónico. El dolor crónico,
por el contrario, provoca la destrucción física y psicológica del enfermo y casi siempre lo
acompaña hasta la muerte. Podemos definir cuatro categorías de dolor:3 fisiológico, nociceptivo o relacionado con la inflamación, neuropático y mixto.
En el nivel fisiológico el dolor es agudo e interviene para preservar la vida del hombre.
Mientras que la pérdida de otro sentido (vista, oído) puede compensarse, la insensibilidad al
dolor tanto en el hombre como en los animales los expondría a peligros mortales.

En el nivel nociceptivo se presenta el dolor de origen periférico, el cual puede ser somático
o visceral y está vinculado con la inflamación. Una estrategia para el alivio del dolor es actuar a nivel periférico, es decir, a nivel de los nociceptores con medicamentos capaces de inhibir
la síntesis de prostaglandinas proinflamatorias y proalgésicas. Para este propósito, existen los
analgésicos antiinflamatorios no esteroideos
(AINE), fármacos de primera línea para el
control del dolor asociado a la inflamación de
intensidad leve o moderada.
La inflamación es un proceso fisiológico en
respuesta a una agresión tisular. La lesión celular
provoca la liberación de los fosfolípidos (FL)
de la membrana celular, que son transformados en
ácido araquidónico (AA) por acción de la fosfolipasa
A2. El AA en presencia de la enzima ciclooxigenasa
(COX) genera prostaglandinas (PGs); éstas, a su vez,
son responsables de la vasodilatación, aumento
del flujo sanguíneo, del exudado inflamatorio y de
la sensibilización de las terminaciones nerviosas
(nociceptores) (Figura 1), provocando la sensación
de dolor y de otros signos presentes en la inflamación
como el calor, el rubor y la tumefacción, que
conllevan a la limitación funcional. Pero, por otro
lado, existen PGs citoprotectoras que participan en
la protección de la mucosa gastrointestinal, inhiben
la secreción ácida y aumentan la secreción de moco
y de bicarbonato, mecanismos responsables de
mantener indemne la mucosa, además de preservar
la tasa de filtración glomerular.